
En un pequeño y colorido pueblo rodeado de colinas verdes, vivía una perrita llamada Carola. Carola no era una perrita cualquiera; su pelaje era del color del atardecer, un rojo vibrante que brillaba con el sol, y sus ojos, de un azul tan profundo como el cielo en un día despejado. Pero lo más asombroso de Carola era su corazón bondadoso y su secreto maravilloso: poseía el superpoder de curar.

Carola descubrió su don un día soleado mientras jugaba cerca del río. Un pajarito, con un ala herida, cayó torpemente cerca de ella. Con ternura, Carola lamió suavemente el ala del pajarito. Al instante, una luz cálida emanó de su lengua, y el pajarito, asombrado, sintió cómo el dolor desaparecía. Con un aleteo fuerte y decidido, el pajarito voló alto, dejando a Carola con una profunda sensación de alegría.
Desde ese día, Carola usó su poder para ayudar a todos los animales del pueblo y sus alrededores. Curaba los rasguños de los conejos juguetones, aliviaba las picaduras de las abejas trabajadoras y consolaba a los gatitos asustados. Siempre lo hacía con una sonrisa y un movimiento de cola, regalando esperanza y bienestar. Su mayor lección era que la bondad y el amor son los poderes más grandes que podemos compartir, haciendo del mundo un lugar mejor para todos.

Fin ✨
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