Alegría y el Bosque Encantado

Por
Silvia Parrales
Silvia Parrales
27/11/2025INICIAL
En el reino de Lumina, bañado por el sol eterno, vivía una princesa llamada Alegría. Su cabello, del
Inicio del Cuentito

Parte 1

En el reino de Lumina, bañado por el sol eterno, vivía una princesa llamada Alegría. Su cabello, del color del trigo maduro, caía en cascada sobre sus hombros, y sus ojos, del azul más profundo del cielo, brillaban con una chispa de bondad. Su piel era tan clara como el pétalo de una margarita recién abierta, y su corazón, tan joven como la primavera, latía con una compasión inagotable. Desde que era una niña, se rumoreaba que poseía un don especial, una magia que emanaba de sus manos para aliviar cualquier dolor y sanar cualquier herida. Pasaba sus días explorando los exuberantes jardines del palacio, susurrando a las flores y riendo con los pájaros. Pero su verdadera pasión eran las historias de las tierras lejanas y los misterios del Bosque Encantado que bordeaba su reino. Se decía que en lo profundo de ese bosque habitaban criaturas de ensueño y plantas curativas, pero también sombras y peligros que nadie se atrevía a enfrentar. Un día, una extraña melancolía se apoderó del reino. Las risas se volvieron escasas y las flores comenzaron a marchitarse. El rey, preocupado, convocó a sus consejeros, pero nadie tenía una respuesta. La alegría del reino se estaba desvaneciendo, y Alegría sentía en su corazón el peso de esa tristeza colectiva. Decidió que debía hacer algo para devolver la luz a su hogar. Con determinación en sus ojos azules y una sonrisa valiente, Alegría se preparó para su aventura. No llevaba armadura ni espada, solo su fe en sí misma y el conocimiento de su don. Sabía que su poder no era para luchar, sino para restaurar y sanar. Se despidió de sus padres y, con paso firme, se dirigió hacia la enigmática entrada del Bosque Encantado, con la esperanza de encontrar la raíz del mal que afligía a su pueblo. Al cruzar el umbral, el aire se tornó fresco y misterioso. Los árboles se alzaban como guardianes centenarios, sus ramas entrelazadas creando un dosel de sombras danzantes. A pesar de la densa espesura, Alegría no sintió miedo. Caminó con paso ligero, guiada por una intuición innata, escuchando los susurros del viento entre las hojas y las melodías secretas de la naturaleza.

Mientras se adentraba en la espesura, Alegría se encontró con un pequeño zorro de pelaje gris platea
Desarrollo del Cuentito

Parte 2

Mientras se adentraba en la espesura, Alegría se encontró con un pequeño zorro de pelaje gris plateado, acurrucado al pie de un roble. El animal gimoteaba débilmente, con una herida profunda en su pata trasera. Sin dudarlo, la princesa se arrodilló junto a él. Colocó sus manos delicadamente sobre la pata herida, concentrando toda su energía sanadora. Una suave luz dorada emanó de sus palmas, envolviendo al zorro en un cálido resplandor. Poco a poco, la herida comenzó a cerrarse, y el animal, sorprendido y aliviado, lamió la mano de la princesa en señal de gratitud antes de desaparecer entre los arbustos. Continuó su camino, y pronto descubrió el motivo de la tristeza del reino. Un antiguo manantial, que antes fluía con agua cristalina y vibrante de vida, ahora estaba estancado y turbio. Las plantas a su alrededor habían perdido su color y vitalidad, y una extraña niebla gris cubría la superficie. Alegría comprendió que la fuente de la alegría del reino provenía de este manantial, y su decaimiento era la causa de la melancolía general. Se acercó al manantial y cerró los ojos, visualizando la pureza y la fuerza que solía irradiar. Con sus manos extendidas sobre el agua, canalizó todo su poder curativo. La luz dorada fluyó de ella, penetrando en el agua estancada, disipando la niebla y devolviendo su brillo a las plantas marchitas. El manantial comenzó a burbujear de nuevo, su agua volviendo a ser límpida y refrescante. Un murmullo se escuchó a su alrededor. Las criaturas del bosque, atraídas por la magia restauradora, emergieron de sus escondites. Conejos, ardillas, ciervos y pájaros de colores vibrantes se reunieron en silencio, observando con asombro la renovación del manantial. Alegría sintió una profunda conexión con ellos, compartiendo la alegría del renacimiento que emanaba de la fuente. Al ver el agua volver a fluir con vigor, Alegría sintió cómo la alegría regresaba a su propio corazón. Sabía que había cumplido su misión. La magia de la curación no solo había restaurado el manantial, sino que también había disipado la oscuridad que se cernía sobre su reino. Se despidió de las criaturas con una sonrisa, ansiosa por regresar y compartir la buena noticia.

Parte 3

El regreso de Alegría al reino fue triunfal. A medida que se acercaba, la gente notaba un cambio en el aire, una ligereza que no habían sentido en semanas. Cuando la princesa apareció en el horizonte, con el sol brillando en su cabello, una ola de asombro y esperanza recorrió a la multitud. La alegría, que parecía haber desaparecido para siempre, comenzaba a resurgir en sus rostros. Las flores en los jardines del palacio, que habían estado mustias, comenzaron a enderezarse y a desplegar sus pétalos con colores más vivos que nunca. El aire se llenó de fragancias dulces y melodías de pájaros que no se habían escuchado antes. La energía vibrante del manantial restaurado se extendía por todo el reino, contagiando a todos con su vitalidad. Los habitantes del reino, al ver la transformación, se reunieron en la plaza principal, sus corazones rebosantes de gratitud y júbilo. Alegría compartió su historia, explicando cómo había encontrado el manantial decaído y cómo, con la ayuda de su don, había devuelto su vitalidad. Les recordó que la verdadera alegría proviene de cuidar y restaurar la belleza y la salud que nos rodea. Desde ese día, el reino de Lumina recuperó su esplendor, e incluso lo superó. La princesa Alegría se convirtió en un símbolo de esperanza y sanación, no solo por su superpoder, sino por su valentía y su profunda compasión. Enseñó a su pueblo que la verdadera magia reside en la bondad, en la empatía y en el acto de ayudar a los demás, recordándoles que incluso la tristeza más profunda puede ser sanada con amor y cuidado. La lección perduró en Lumina: la importancia de la empatía y la acción para sanar el mundo que nos rodea, y que cada uno, a su manera, posee un don para hacer el bien. Y así, la princesa Alegría, con su cabello dorado y sus ojos azules, gobernó con sabiduría y amor, asegurando que la alegría y la salud florecieran por siempre en su amado reino.

El regreso de Alegría al reino fue triunfal. A medida que se acercaba, la gente notaba un cambio en
Final del Cuentito

Fin ✨

Detalles del Cuentito

Protagonista:Alegría
Categoría:
Tipo de personaje:
Superpoder:
Estilo:

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