Lupita y el Tesoro Veloz

Por
María Guadalupe Cardona García
María Guadalupe Cardona García
28/11/2025INICIAL
En el reino de Lumina, vivía una princesa muy especial llamada Lupita. A diferencia de otras princes
Inicio del Cuentito

Parte 1

En el reino de Lumina, vivía una princesa muy especial llamada Lupita. A diferencia de otras princesas, Lupita no soñaba con vestidos elegantes ni bailes suntuosos. Su mayor tesoro era su increíble superpoder: ¡la super velocidad! Su cabello negro azabache volaba detrás de ella como una cascada oscura mientras corría por los jardines del castillo, dejando un rastro de mariposas sorprendidas. Con su piel de tono medio y ojos marrones llenos de curiosidad, Lupita pasaba sus días explorando cada rincón de su hogar. Un día soleado, mientras practicaba sus giros ultrarrápidos alrededor del gran roble del jardín, escuchó un lamento lejano. Parecía venir del Bosque Encantado, un lugar del que se decía que estaba lleno de maravillas, pero también de misterios. La curiosidad picó a Lupita, y su corazón latió con la emoción de una nueva aventura. Decidió que debía investigar, y lo haría a la velocidad del rayo. Se despidió de su fiel dragón de compañía, Chispa, un pequeño dragón escamoso de color verde esmeralda que siempre la animaba. "¡Volveré pronto, Chispa!", gritó Lupita mientras se convertía en un borrón de color. Chispa solo pudo asentir con la cabeza, acostumbrado a las salidas repentinas y veloces de su joven princesa. El viento susurraba a través de las hojas mientras Lupita desaparecía entre los árboles. Al adentrarse en el Bosque Encantado, los árboles parecían cobrar vida, sus ramas se extendían como brazos sabios. Los colores eran más vibrantes, y el aire olía a tierra mojada y a flores exóticas. Lupita, con sus sentidos agudizados por la velocidad, podía escuchar el revoloteo de las hadas y el murmullo de los duendes escondidos entre las raíces. Se sentía más viva que nunca, lista para enfrentar cualquier cosa. Finalmente, el sonido de un llanto se hizo más claro. Provenía de un claro bañado por la luz del sol, donde una pequeña criatura, un conejito con las orejas caídas, estaba atrapado en unas zarzas espinosas. Parecía muy asustado y triste, sin poder liberarse por sí solo. Lupita redujo la velocidad, su corazón lleno de compasión al ver al conejito en apuros.

Lupita se acercó con cautela al conejito. "No te preocupes, pequeño", dijo con voz suave, tratando d
Desarrollo del Cuentito

Parte 2

Lupita se acercó con cautela al conejito. "No te preocupes, pequeño", dijo con voz suave, tratando de no asustarlo más. "Te ayudaré a salir de ahí". El conejito, al ver a la princesa, dejó escapar un pequeño gemido de esperanza. Las espinas de las zarzas eran gruesas y difíciles de deshacer, pero para Lupita, la velocidad también significaba precisión. Con movimientos increíblemente rápidos, pero delicados, comenzó a desatar los nudos que aprisionaban al conejito. Sus manos parecían bailar entre las espinas, deshaciendo cada enredo en cuestión de segundos. Podía ver las fibras de las zarzas separándose a su paso, liberando al asustado animalito. El conejito la miraba con sus grandes ojos redondos, observando con asombro cómo sus manos se movían tan rápido que apenas podía seguirlas. Era como ver un torbellino de bondad. Con un último movimiento rápido, el conejito quedó completamente libre. Dio un pequeño salto y se sacudió el pelaje, ahora sin rasguños ni daños. Se frotó contra la pierna de Lupita en señal de gratitud, emitiendo pequeños chillidos de alegría. La princesa sonrió, su corazón cálido al ver al conejito a salvo y feliz de nuevo. Había sido una misión sencilla, pero profundamente gratificante. "Debes tener más cuidado, pequeño", le dijo Lupita, acariciándole suavemente la cabeza. "El Bosque Encantado es hermoso, pero también tiene sus peligros". El conejito asintió vigorosamente, como si entendiera cada palabra. Luego, Lupita recordó algo que su abuela le había dicho sobre un antiguo tesoro escondido en el corazón del bosque, un tesoro que solo se revelaba a aquellos con corazones puros y una mente rápida para resolver acertijos. De repente, una idea veloz cruzó la mente de Lupita. Si el conejito estaba aquí, tal vez sabía algo sobre ese tesoro. Le preguntó al conejito si había visto algo inusual o brillante en su camino. El conejito, emocionado por su rescate, meneó la cola frenéticamente y señaló con su pequeña nariz hacia una vieja cascada oculta entre la espesura.

Parte 3

Siguiendo la dirección que el conejito había indicado, Lupita corrió hacia la cascada. El sonido del agua cayendo llenaba el aire, creando una fina neblina que hacía brillar las hojas. Detrás del velo de agua, notó una pequeña cueva escondida. ¿Sería este el lugar del tesoro? Sin dudarlo, Lupita se deslizó detrás de la cortina de agua. La cueva era oscura al principio, pero sus ojos se acostumbraron rápidamente. En el centro de la cueva, sobre un pedestal de roca natural, había una pequeña caja de madera adornada con intrincados grabados. Alrededor de la caja, había inscripciones que Lupita no entendía al principio. Parecían runas antiguas. Con su mente aguda, Lupita comenzó a descifrar las inscripciones. Eran acertijos que requerían pensar rápido y con claridad. Uno de ellos decía: "Soy ligero como una pluma, pero el hombre más fuerte no puede sostenerme por mucho tiempo. ¿Qué soy?". Lupita pensó por un instante, su super velocidad también le daba una gran capacidad de concentración. "¡Mi aliento!", exclamó. Las inscripciones cambiaron, revelando el siguiente acertijo: "Tengo ciudades, pero no casas; bosques, pero no árboles; y agua, pero no peces. ¿Qué soy?". Otra pregunta que requería ingenio. Lupita sonrió. "¡Un mapa!". Finalmente, apareció el último acertijo: "Corro sin tener piernas y nunca me canso. ¿Qué soy?". El corazón de Lupita dio un vuelco. "¡El tiempo!", respondió con una sonrisa triunfal. Al decir la última respuesta, la caja de madera se abrió con un suave clic. Dentro, no había oro ni joyas brillantes, sino un espejo pulido que reflejaba su propio rostro. Debajo del espejo, había una pequeña nota que decía: "El verdadero tesoro reside en ti: tu velocidad es un don, pero tu bondad y tu ingenio son tu mayor poder". Lupita entendió. La lección era clara: la velocidad era útil, pero usarla para ayudar a otros y resolver problemas con inteligencia era lo verdaderamente valioso.

Siguiendo la dirección que el conejito había indicado, Lupita corrió hacia la cascada. El sonido del
Final del Cuentito

Fin ✨

Detalles del Cuentito

Protagonista:Lupita
Categoría:
Tipo de personaje:
Superpoder:
Estilo:

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